Como la mayoría de las normas, la Ley Concursal recoge en su articulado algunos pequeños secretos que pueden resultar de una gran utilidad si sabemos utilizarlos. En esta entrada voy a referirme a los conocidos popularmente como “concursos exprés”.

Como sabréis la mayoría de vosotros, el concurso es un procedimiento que debe solicitar cualquier persona física o jurídica que se encuentre en situación de insolvencia inmediata o inminente. El objetivo de este procedimiento consiste en asegurar un “trato paritario” para todos los acreedores, conocido también como pars conditio creditorum.

Solicitar el concurso cuando estemos en situación de insolvencia es una obligación legal que nos atañe a todos. Tanto a las personas físicas como a las jurídicas. Esta obligación se traduce en que, cuando no vayamos a poder hacer frente a nuestras obligaciones de pago, debemos solicitar esta situación concursal. Resumiendo mucho, el concurso puede tener dos finales: o se alcanza un convenio con los acreedores sociales o la empresa se liquida. Y, lamentablemente, el % de empresas que acaban en liquidación es muy elevado. Además de la propia liquidación de la empresa, esto conlleva un problema adicional: la apertura de la fase de calificación del concurso. 

La fase de calificación pretende, esencialmente, valorar si el deudor ha generado o agravado su estado de insolvencia. Si el Juez declara que es así, los administradores y/o apoderados generales  –y otras personas que puedan ser declaradas cómplices– pueden ser declarados responsables y ser obligados a hacer frente a un % o al total de los créditos no pagados tras la liquidación de la compañía con cargo a su patrimonio personal.

Pero es que además de los riesgos que entraña la fiscalización de la actividad empresarial para los propios administradores sociales, un procedimiento concursal es largo y costoso tanto en términos de tiempo como de dinero.

Y es aquí dónde entra la figura del –demasiado– poco conocido concurso exprés.  Este procedimiento, que no puede aplicarse en todos los supuestos, se regula en el artículo 176.bis.4 de la Ley Concursal, que dice así: 

 4. También podrá acordarse la conclusión por insuficiencia de masa en el mismo auto de declaración de concurso cuando el juez aprecie de manera evidente que el patrimonio del concursado no será presumiblemente suficiente para la satisfacción de los previsibles créditos contra la masa del procedimiento ni es previsible el ejercicio de acción de reintegración, de impugnación o de responsabilidad de terceros.

El concurso exprés permite que en el mismo Auto se declare abierto y concluso el procedimiento concursal. No se nombra administración concursal. No se acuerda el llamamiento de acreedores. No se abre la sección de calificación del concurso. Se declara extinguida la sociedad en el mismo Auto que declara el concurso. 

Para poder acogerse a esta modalidad concursal –resumiendo mucho, pues hay que ver caso por caso– es preciso reunir los siguientes requisitos:

1.- Que la empresa no tenga bienes suficientes con los que hacer frente a los créditos contra la masa. Esto impide que el concurso cumpla su finalidad (pagar a los acreedores), por lo que abrir un procedimiento solamente generaría más deudas. 

2.- Que no sea previsible el ejercicio de acciones de reintegración, impugnación o responsabilidad de terceros. Esto supone que la contabilidad de la empresa debe estar muy ordenada, presentada y debe existir una justificación razonable de todos los pagos que se hayan acometido, sobretodo en fechas próximas al concurso. 

A continuación, sin facilitar datos personales, voy a transcribir la parte dispositiva del último Auto que hemos obtenido en el despacho en esta materia. Sí puedo desvelaros que se trata de una resolución que ha sido dictada por un Juzgado de lo Mercantil de Madrid –ya contamos con 3, dictados por 3 Juzgados de lo Mercantil distintos–. Aquí va: 

I.- DECLARACIÓN: Debo declarar y declaro en concurso a XXXX, S.L., con domicilio en XXXX, Madrid. 

II.- CONCLUSIÓN DEL CONCURSO: Debo acordar y acuerdo sin más trámites la conclusión del concurso de XXXX, S.L.., sin que proceda nombramiento de Administración concursal ni apertura de las secciones concursales, ni llamamiento de acreedores.

III. Declarar extinguida la sociedad y el cierre de su hoja de inscripción en el Registro  Mercantil que corresponda, a cuyo efecto expídanse los despachos correspondientes, de conformidad con lo previsto en el artículo 24 de la LC, que serán entregados a la representación procesal del deudor, para su inmediata remisión y práctica de los asientos registrales previstos, en concreto, en el Registro Mercantil haciéndoles saber que hasta que no sea firme la presente resolución, la anotación se hará con carácter preventivo, sin perjuicio que se proceda a la inscripción definitiva, una vez que conste la firmeza.

Si tenéis dudas concretas, estaré encantado de resolverlas!